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Prostitutas blanco y negro maltrato a prostitutas

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La prostitución no es un crimen y no debe penalizarse. Lo que sí debería castigarse es todo maltrato o trato injusto con las trabajadoras sexuales. Hay gente, y sobre todo algunos en cargos de poder, que considera a las trabajadoras sexuales personas desechables de la sociedad y las tratan como tales. En policlínica, lo sé porque conozco personalmente médicos que trabajan allí, que reciben con frecuencia prostitutas que han sido aporreadas intencionalmente, por el mero hecho de ser prostitutas.

Son comunes los casos de todo tipo de violencia contra ellas y contra los travestis. Frente a ellas, la actitud social es de reproche, de alienación, de desprecio.

Lo curioso es que a los clientes, sin los cuales ellas no existirían, no se les aplica la misma mirada; ni son maltratados por la sociedad ni se les penaliza. El feminismo dominante considera que la prostitución es una forma de esclavitud; por tanto, que no es un trabajo aceptado con entera libertad. Si bien es verdad que en algunos casos no es tomado con absoluta libertad, en otros, ha sido escogido porque a la persona le gusta ejercerlo.

No se puede hablar de libertad cuando no son muchas las opciones de trabajo que se le presentan a una muchacha pobre, por lo general sin educación escolar, y al mismo tiempo levantada en un ambiente de prostitución.

En consecuencia, el deseo masculino no requiere reciprocidad para realizarse. O, si se quiere formular de otra manera, diremos que el deseo femenino sólo puede expresarse en una formulación pasiva: Por otra parte, la aparición de personajes de mujeres que ejercen explícitamente la prostitución u otras variantes asimiladas strip tease, por ejemplo es abundantísima.

Para conseguirlo, ha de estar centrado, relajado y contento. Ahora bien, él anda un poco intranquilo y descentrado porque le gusta una chica y ésta no le corresponde. Todos los amigos intentan que la situación cambie. Si la chica no lo quiere, pues nada, que se acueste con él a cambio de algo. Es el propio padre de la chica quien intenta convencerla y le promete un vestido si accede.

Como hemos señalado, la cosificación, la anulación del sujeto femenino en tanto que ser humano, lo construye como ser prostituido al servicio del placer varonil. Ser deseada por el dueño del deseo, esa es la meta. A menudo se disfraza de feliz coincidencia: Almodóvar, se ilustra el entusiasmo de la tal concejala por la felación: Se supone que nos tenemos que reír.

Estamos, pues, ante un placer vicario que se define en relación al otro. Así, como dijimos antes, placer para las mujeres es dar placer. Si no se tiene en cuenta el deseo ni el placer de las mujeres, se da carta blanca al varón para plasmar su propio deseo e imponerlo. Y así, por ejemplo, las escenas de sexo de las películas repiten machaconamente este mensaje: O sea, el coito es el alfa y la omega y su variante es la felación.

Muestran alegría, dinamismo, ganas de vivir. Esa dicotomía aparece en muchos y variados filmes. Las mujeres de estos filmes se distribuyen en dos bloques bien delimitados: En Pelotazo nacional Ozores, las mujeres se dedican a la prostitución por vicio y lujuria incontenibles.

No, eso es cosa de hombres. A las mujeres lo que las satisface es que un tipo cualquiera les haga lo que él desee. Ellas no crean un guión para sus deseos porque su deseo es someterse al guión que escribe el varón. Pues lo mismo hace Buñuel en Belle de jour Es decir, poniéndose a disposición de los hombres que lleguen al prostíbulo para hagan con ella lo que quieran. En el seno del imaginario se realizan experiencias que no quieren o no pueden hacerse realidad porque conducen a zonas que son el límite mismo de toda experiencia.

Cuando las mujeres soñaban y sueñan con sujeción sexual no es por deseo, por ejemplo, de ser violada en el sucio pasillo de una casa sino por deseo de verse totalmente sumergida y perdida en sus propios deseos. Pero la película de Buñuel no lo entiende así. Es decir, no lo entiende así en el caso de la protagonista, sí lo entiende así en el caso del cliente masoquista —eminente profesor de universidad- que también gusta de ser humillado y castigado.

Porque él, al contrario que ella, sí distingue perfectamente entre deseos imaginarios y plasmación de esos deseos. En la realización de su fantasía sadomasoquista, él no dimite de su poder. Es decir, el cliente no quiere la realidad, quiere la fantasía, quiere una puesta en escena masoquista en la que él lleve las riendas. Quiere una representación de la que él sea el director. Y así, como dije antes, en el cine, cuando un personaje varón desea tener muchos y variados encuentros sexuales, busca y elige -sobre todo elige- mujeres voluntarias o pagadas para hacer con ellas -o para que le hagan- lo que él quiera.

No, ella se pone a prostituirse en una esquina. Y es que somos prostitutas vocacionales. Como señala un personaje de la película Jamón, jamón Bigas Luna, Como vengo exponiendo, el relato audiovisual hace una acendrada, entusiasta y masiva propaganda de la prostitución.

En todo tipo de películas y de muy diversas maneras. La banaliza casi siempre y la trata o evoca con complacencia y humor. En Torrente 3 Santiago Segura, uno de los personajes comenta: Y sí, con las prostitutas hay que tener buen rollito pues no en vano son muy agradables y complacientes: Pero tampoco hay que pasarse con los miramientos. De modo que, acto seguido, el mismo personaje comenta de una -y con ella delante-: Ellas no tienen esos reparos basados en fuertes esquemas psicológicos que deban violentar, tales como la intimidad, la inviolabilidad del espacio corporal que psicológicamente necesitamos y que sólo dejamos que traspase gente especial, la repugnancia a tocar y no digamos nada a chupar un cuerpo extraño, etc.

En cualquier caso, el frenesí vocacional de las prostitutas desborda cualquier otro. En El pacto de los lobos Christophe Gans, un grupo de hombres van al burdel. Entonces ya surge una voluntaria que se supone lo haría incluso sin cobrar.

Nadie en su sano juicio se atrevería a imaginar un comportamiento similar en cualquier otro trabajo: Resulta curioso comprobar el foso entre la realidad que se percibe en cualquier lugar donde se ejerce la prostitución y los relatos audiovisuales que la muestran.

En el primer caso, con una simple ojeada se comprueba que casi todas las mujeres son extranjeras. No vamos a pesar que las rumanas, brasileñas, paraguayas son vocacionalmente prostitutas aunque, como estamos comprobando, la ficción audiovisual puede dar como cierta cualquier aberración.

Muchas de ellas abusadas, sometidas, esclavizadas. Pero, por supuesto, eso no se muestra. O se muestra muy pocas veces. Un ejemplo raro es Lilya Forever Lukas Moodysson, Excelente y durísimo film que nos cuenta cómo una adolescente rusa de 16 años, abandonada por su madre, se ve abocada a la prostitución para poder comer.

Un día, conoce a un encantador chico que le promete un futuro mejor en Suecia. Así es como Lilya termina en la red de trata de mujeres. La película lo muestra sin concesiones y sin falso sentimentalismo. Todo lo contrario de lo que hace el film Princesas León de Aranoa, Éste plantea la propaganda moralizante de: Vino y se va siguiendo su albedrío.

Depende de sí misma y de la generosidad de su amiga Caye. No estamos, pues, ante un tema de justicia ni de derechos humanos sino ante un tema de caridad. En fin, Princesas ilustra la bonita teoría del libre albedrío, a saber: Y así, por contraste con Zulema, el personaje de Caye, se prostituye porque quiere. Tiene el capricho de pagarse una operación para agrandar sus mamas y se supone que este trabajo le resulta cómodo y adecuado. Por supuesto vender el cuerpo, la intimidad, el propio deseo, es algo tan leve, tan sin implicación alguna en los sentimientos, las emociones, la autoestima, que puede compaginarse con una vida totalmente convencional que incluya comida semanal en familia.

Y no a hombres y mujeres guapísimos, sino a cualquiera de los que pueden pasar por una esquina, a los que hay decir tus tarifas tantos euros por un griego, tantos por un francés Ya mencioné Lilya Forever. Lukas Moodysson es un director exigente, que construye y maneja muy bien las claves narrativas de sus películas. La película muestra cómo muchos varones consideran a las mujeres objetos meramente utilitarios.

Las que no son depositarias de esos bienes son putas, depositarías tan sólo de su semen y su desprecio. El personaje de Gloria vive esa total degradación hundida en el alcohol.

La película cuenta su lenta y dolorosa recuperación para la vida. Monster Patty Jenkins, gira en torno a la vida de una prostituta que vive sumida en un patético caos emocional y mental como consecuencia de los abusos sexuales que sufrió en la infancia. En la primera secuencia se nos narra cómo llega a la prostitución.

Nos lo muestra como consecuencia de la profunda desestructuración psicológica que le generaron las agresiones sufridas cuando era niña. Ganó muy merecidamente el Goya al mejor corto. Su directora demuestra un gran pulso narrativo y una gran inteligencia para la puesta en escena.

prostitutas blanco y negro maltrato a prostitutas Olga Parrondo es delegada en Madrid de Mujeres en Zona de Conflicto, una organización que promueve la perspectiva de género como un instrumento prostitutas follar prostitutas a domicilio elche erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas. También tenías que ponerle una peluca morada. No estamos, pues, ante un tema de justicia ni de derechos humanos sino ante un tema de caridad. Nosotras trabajamos en distintas mesas de participación. Una historia de picaresca no es sino una historia de supervivencia. Aunque Brown no reduce todo a los alrededores de la cama: Les asigna el rol de seres vicarios, de menor cuantía, que existen en función de otros seres, los verdaderos protagonistas.

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La película cuenta su lenta y dolorosa recuperación para la vida. Dayana, de 30 años y con cuatro hijos, bebe una cerveza mientras contempla a clientes potenciales que caminan la polvorienta calle a lo largo de barracones de madera, bares y prostíbulos. De modo que, acto seguido, el mismo personaje comenta de una -y con ella delante-: Antes que nada, sea bienvenido en España un debate que lleva tiempo en la agenda política de muchos países.

Pero obviamente mejores que las especulaciones. Sus resultados son bastante contundentes: Otro de los estudios, de Jakobsson y Kotsadam , llega a unas conclusiones parecidas: Mientras que, por el contrario, criminalizar la compra de sexo lo reduce. La tabla resume los resultados del segundo estudio. Existen tres grandes tipos de legislación de la prostitución en el mundo.

Segundo, aquellos lugares, que son mayoría en el mundo, donde sólo el proxenetismo es ilegal, como España y muchos países de nuestro entorno que se debaten entre moverse hacia la criminalización o hacia la legalización. Estos dos países, lejos de espantar a las mafias de traficantes, las han atraído legalizando la prostitución.

Pero, a partir de , volvió a subir. En Alemania se anticipó a la sugerencia de Albert Rivera y legalizó la prostitución. No es posible hablar de una cultura sostenible si no barajamos una vida libre de violencia.

Sobre todo la línea de trata y prostitución y la línea de interculturalidad. Son líneas interrelacionadas y también conectadas con lo que hemos hablando, en el sentido de que un objetivo con el que trabajamos es contribuir a erradicar el fenómeno a través de procesos de reparación y mejora de la situación psicosocial de las mujeres. Hay mujeres que vienen mediante redes de trata. Otras a las que los propios procesos migratorios las colocan en situaciones de mucha vulnerabilidad y ellas pueden caer en ellas….

En Madrid, empezamos el año pasado con unidades móviles, en la zona de Usera y Diego de León. Se ha ampliado al distrito de Ciudad Lineal. Nuestra organización es abolicionista. Yo invitaría a la gente a salir en una unidad como las que tenemos para preguntar y hablar con estas mujeres. Y eso tiene el peso suficiente para ser abolicionista. Formamos parte de la Red Estatal contra la Trata y desde ahí se realiza el trabajo incidencia política.

El tema de los CIEs es muy delicado y peligroso. Hay que recordar que mueven mucho, mucho dinero. Es muy importante trabajar con mucha seguridad con las mujeres.

Los medios de comunicación somos responsables de trasladar una imagen de las mujeres que son víctimas de trata que no se corresponde con la realidad, que las revictimiza. Sería bueno que la gente se preocupe y se forme. Cuando me acerco, lo hago de igual a igual y se abren. Obviamente no estoy en su situación, pero eso no quiere decir que ellas sean inferiores. Evidentemente yo soy blanca, y soy una privilegiada desde ese punto de vista, pero eso no quiere decir que no sea capaz de entenderte.

Nos acercamos a los pisos y clubes y les ofrecemos material preventivo y al mismo tiempo ofrecemos acompañamiento a los recursos ginecológicos a través de los centros de salud del Ayuntamiento. Eso permite un mayor acercamiento. Nos tomamos un café y se abren.

Ayudamos a aquellas que tienen problemas con la tarjeta sanitaria, les ofrecemos apoyo psicológico, asesoramiento jurídico. Y es imposible trabajar solas. Siempre mediante sinergias, colaboraciones con asociaciones de vecinos, organizaciones feministas. También realizamos talleres sobre derechos sexuales y reproductivos con ginecólogas. Estos atributos son presentados en el film como positivos o, al menos como justificados. Así, por ejemplo, el excesivo consumo de alcohol se construye como un complaciente y festivo rasgo de virilidad.

Analicemos cómo empieza el film. Su objetivo es familiarizarnos con el pasado heroico del protagonista. La secuencia que nos interesa es la inmediatamente posterior a la que acabo de evocar.

Es la primera del relato propiamente dicho y sirve para presentarnos al protagonista. Antes de hacerse visualmente presente, su voz ya ocupa el espacio narrativo, es, pues, el dueño del relato. Pues sus andanzas por los prostíbulos del Vietnam. Pero mientras que el ejército es una razón de ser, un constituyente esencial, el marco estructural -físico y mental- en el que se desarrolla el film, las mujeres no pintan nada.

Y cuando -en contadas ocasiones en el trascurso de la película- se hace referencia a mujeres que no son prostitutas se señala bien la necesidad de que estén convenientemente acantonadas en una esfera que no se mezcle con la viril. Si lo hace, queda ridiculizado por débil y aniñado. Y su debilidad tiene desagradables consecuencias: Si nos fiamos de lo que nos enseña el cine, el cuerpo de marines es disciplinado hasta lo absurdo. Cientos de filmes nos muestran que deben obedecer órdenes por salvajes e irracionales que sean.

Ahora bien, viendo la película observamos que toda ella se desarrolla entre hombres. Acaparan el espacio visual y narrativo. Son los que importan, los que se entienden para bien o para mal unos otros, los que se ayudan o se oponen. Y aquí volvemos a lo que dijimos antes: Yo personalmente estoy convencida de que para hacer avanzar el feminismo habría que actuar en la educación emocional de los y las jóvenes.

Proyectar esta escena en clase y analizarla para ver qué tipo de masculinidad se propone, poniendo de manifiesto su brutalidad en general y su misoginia en particular. Así se explica la representación recurrentemente fragmentada del cuerpo femenino. Aquí sólo quiero recordar que tal segmentación reduce el cuerpo femenino a una colección de partes clasificadas en función del placer voyeurista masculino, destruyendo así la individualidad de las mujeres.

Como quien va a una carnicería a comprar chuletas de cordero para su posterior consumo. Él es un individuo completo, ella es un cuerpo fragmentado. Por decirlo con pocas palabras: Una mirada que las construye, en suma, como seres prostituidos. En consecuencia, el deseo masculino no requiere reciprocidad para realizarse.

O, si se quiere formular de otra manera, diremos que el deseo femenino sólo puede expresarse en una formulación pasiva: Por otra parte, la aparición de personajes de mujeres que ejercen explícitamente la prostitución u otras variantes asimiladas strip tease, por ejemplo es abundantísima. Para conseguirlo, ha de estar centrado, relajado y contento. Ahora bien, él anda un poco intranquilo y descentrado porque le gusta una chica y ésta no le corresponde.

Todos los amigos intentan que la situación cambie. Si la chica no lo quiere, pues nada, que se acueste con él a cambio de algo. Es el propio padre de la chica quien intenta convencerla y le promete un vestido si accede. Como hemos señalado, la cosificación, la anulación del sujeto femenino en tanto que ser humano, lo construye como ser prostituido al servicio del placer varonil. Ser deseada por el dueño del deseo, esa es la meta. A menudo se disfraza de feliz coincidencia: Almodóvar, se ilustra el entusiasmo de la tal concejala por la felación: Se supone que nos tenemos que reír.

Estamos, pues, ante un placer vicario que se define en relación al otro. Así, como dijimos antes, placer para las mujeres es dar placer. Si no se tiene en cuenta el deseo ni el placer de las mujeres, se da carta blanca al varón para plasmar su propio deseo e imponerlo. Y así, por ejemplo, las escenas de sexo de las películas repiten machaconamente este mensaje: O sea, el coito es el alfa y la omega y su variante es la felación. Muestran alegría, dinamismo, ganas de vivir.

Esa dicotomía aparece en muchos y variados filmes. Las mujeres de estos filmes se distribuyen en dos bloques bien delimitados: En Pelotazo nacional Ozores, las mujeres se dedican a la prostitución por vicio y lujuria incontenibles. No, eso es cosa de hombres. A las mujeres lo que las satisface es que un tipo cualquiera les haga lo que él desee. Ellas no crean un guión para sus deseos porque su deseo es someterse al guión que escribe el varón.

Pues lo mismo hace Buñuel en Belle de jour Es decir, poniéndose a disposición de los hombres que lleguen al prostíbulo para hagan con ella lo que quieran. En el seno del imaginario se realizan experiencias que no quieren o no pueden hacerse realidad porque conducen a zonas que son el límite mismo de toda experiencia.

Cuando las mujeres soñaban y sueñan con sujeción sexual no es por deseo, por ejemplo, de ser violada en el sucio pasillo de una casa sino por deseo de verse totalmente sumergida y perdida en sus propios deseos.

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